Los ciudadanos siempre han tenido un espacio para participar en los medios de comunicación. Antiguamente, enviaban cartas al periódico de turno que, después de validar el contenido, decidía si publicaba o no. Más tarde, tanto en radio como en televisión, las llamadas de la audiencia para intervenir en directo estaban presentes en la mayoría de programas de entretenimiento. En la actualidad, esa participación ha aumentado considerablemente con la aparición de Internet y, sobretodo, a raíz de la web 2.0, que permite una comunicación bidireccional en tiempo real.

Desde el ámbito académico, los profesionales de la información han estudiado las motivaciones que han impulsado a las empresas periodísticas a abrir dichos canales de participación 2.0 (aumento de tráfico a la plataforma web más que servicio público), pero hasta el momento existían pocos estudios centrados en las motivaciones de los ciudadanos.

Esta mañana, el (ahora ya) doctor Jaume Suau, ha defendido en la facultat de Comunicació Blanquerna-URL su tesis doctoral titulada “Citizens and online participation”, cuyos resultados señalan que los formatos adoptados por los medios de comunicación no atraen la participación de los ciudadanos. Entre las causas de este hallazgo, Suau apunta que en las plataformas de participación propuestas por los medios no existe la posibilidad de relación entre los usuarios y que los periodistas y medios de comunicación no se implican en el asunto. ¿Resultado? Los ciudadanos recurren a las redes sociales para debatir e interactuar.

Tras los resultados de esta investigación, las empresas periodísticas ya no pueden aplazar un debate fundamental a la hora de establecer su modelo de negocio: ¿están interesados en abrir espacios de participación en sus plataformas digitales? ¿Con que objetivos? Cada empresa debe hacer su propia reflexión y actuar en consecuencia. Hasta el momento, la mayoría de medios tradicionales ofrecen, en su versión digital, espacios para comentar las noticias con la finalidad de atraer más tráfico a la página web. Dichos espacios a menudo no tienen la atención que se merecen, y acaban ensuciando la marca de la cabecera (son frecuentes las llamadas de atención airadas por parte de los ciudadanos cuando el medio publica contenidos virales sin interés periodístico para conseguir mayor audiencia… En breve se defenderá una tesis doctoral que versa sobre este asunto en Blanquerna).

En noviembre de 2014, la prestigiosa agencia de noticias Reuters prohibía los comentarios en su web, alegando que la mayoría de la discusión alrededor de las noticias se genera en redes sociales, donde las conversaciones son “reguladas” por los propios usuarios. En Catalunya, Vilaweb no permite comentarios en las noticias porque “ensucian” los contenidos periodísticos, en cambio, están en contacto con la comunidad de lectores a través del correo electrónico y publican los mensajes más interesantes que reciben junto con el editorial diario del director.

Es el momento de pararse a pensar y tomar decisiones. Vaya por adelantado que en el entorno digital, la comunidad entorno a una empresa (periodística o no) es fundamental para su supervivencia, y además que una de las funciones del periodismo es servir de ágora pública para tratar los temas que (pre)ocupan a la ciudadanía. Ahora bien, cada medio debe plantearse cuál es su misión y, aún más importante, qué recursos tiene. Aquellos que puedan permitírselo, ¡adelante!: que exploren nuevos formatos para atraer una mayor participación de la ciudadanía. Pero los que no estén en forma, prudencia, vale más conservar la dignidad: la reputación de la marca está en juego.