Facebook anuncia que reducirá el número de contenidos de medios y empresas en su NewsFeed, al tiempo que favorecerá los mensajes de amigos y familiares, y los periodistas, con ese carácter tan pesimista y adverso a las tecnologías que nos caracteriza, nos llevamos las manos a la cabeza. Que esto va a ser desastroso para el tráfico. Que vamos a perder dinero. Que nos vamos a hundir.

Un momento, por favor. En primer lugar, la decisión de Facebook no debería extrañarnos tanto. Facebook no es una ONG, ni Zuckerberg una hermanita de la caridad. El primer objetivo de toda empresa es crear beneficios, de manera que es lógico que Facebook quiera conseguir mayor rendimiento de la relación que mantiene con las empresas de todo tipo, también las periodísticas.

Durante unos años los medios han experimentado los beneficios de distribuir contenido a una audiencia global, y ahora Facebook busca sacar mayor tajada. Veremos cómo funciona el cambio de algoritmo que propone, pero aún es pronto para llevarse las manos a la cabeza porque la relación de dependencia entre los medios y Facebook es mutua. A Zuckerberg le van bien las cosas, en parte, porque muchas personas consumen noticias a través de su plataforma. De manera que habrá que esperar para ver cómo reaccionan los usuarios ante el nuevo NewsFeed. A partir de ahí, habrá que mover ficha.

Es un buen momento para que las empresas periodísticas pongan en valor sus activos. Los medios deben poner de relieve que los usuarios les otorgan mayor confianza que a las plataformas sociales. Diversos estudios recientes señalan que los lectores no confían en los mensajes que reciben a través de las redes sociales porque los escribe cualquiera. Los medios cuentan con profesionales que (en principio) verifican la información. Reivindiquemos las noticias y acabemos con el clickbait. Hemos estado demasiados años invirtiendo recursos para agradar al algoritmo de Facebook. Recuperemos las buenas maneras de titular y dejemos de hacer trampas a los usuarios. A largo plazo, este movimiento de Facebook puede resultar positivo para la industria periodística. Y también para otras plataformas tecnológicas, como Google o Twitter. El tiempo lo dirá. Pero el monopolio de Facebook como principal canal de distribución de las noticias no es beneficioso ni alentador para el discurso público.

La industria periodística, en general, y los periodistas, en particular, deberíamos poner más valor al trabajo que hacemos en lugar de dejarnos llevar por la desazón colectiva (más cuando aún no ha pasada nada). Si nosotros mismos nos minusvaloramos así, ¿qué esperamos?